domingo, 28 de junio de 2015

El Flautista de Hamelin

El poema de Robert Browning El Flautista de Hamelin está basado en una antigua leyenda alemana traducida al inglés en 1605 por Richard Verstegan. En su cuento, un hombre de extraño aspecto, "a quien por lo fantástico de su vestido, confeccionado con colores diversos, se le llamaba el flautista empastelado", llegó a Hamelin y, por un precio acordado, ofreció librar al pueblo de ratas. "Fue tocando la flauta por las calles, y de inmediato las ratas salieron corriendo por doquier"; las condujo al río Weser, donde se ahogaron.

Cuando el flautista pidió su recompensa, los ciudadanos de Hamelin se retractaron de su promesa y se negaron a pagarle. El flautista tocó de nuevo y esta vez convocó a los niños del pueblo para que lo siguieran. En las afueras se abrió una puerta en una colina, descubriendo una inmensa caverna. Cuando los niños habían cruzado la puerta, ésta se cerró tras ellos y se perdieron de vista.


Un niño cojo que no pudo alcanzar a los otros regresó con la noticia, pero nunca se volvió a ver a los niños perdidos ni se supo más de ellos. Según Verstegan, esto sucedió el 22 de julio de 1376. Pero un relato del Siglo XIV señala como fecha el 26 de junio de 1284 y afirma que fueron de 130 a 150 los niños robados.

Los intentos para explicar la leyenda incluyen inundaciones, plagas, crimen ritual, manía del baile y una cruzada de niños que tuvo lugar en la zona en el Siglo XIII. El más convincente es éste: el obispo Bruno de Olmütz (hoy Olomouc) envió agentes a la región a fin de reclutar colonos para su diócesis de Bohemia. Hay una asombrosa semejanza entre los nombres de familia en los registros de Omolouc y los de Hamelin, lo que sugiere que Hamelin fue uno de los sitios donde tuvo éxito el reclutamiento.

El flautista añade una dimensión sobrenatural a la historia, pues se creía que los cazadores de ratas tenían habilidad para encantarlas y expulsarlas con la flauta, el violín o mediante conjuros. La puerta oculta en la colina que se abre y se cierra hace que el relato adquiera rasgos de la mitología europea. Desde tiempo atrás se creía que el inframundo estaba dentro de las colinas. En el Tannhaüser de Wagner se representa como el reino pagano de Venus, y en el folclor por lo general como el reino de las hadas, que tenían fama de robar niños.

Con el tiempo, los habitantes de Hamelin quizá llegaron a creer que los niños perdidos fueron robados por seres de otros mundos.

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