jueves, 9 de febrero de 2017

¿Existió Robin Hood?

A principios del siglo XIV, por las profundidades del bosque de Sherwood vagaba un proscrito cuyas hazañas lo convirtieron en el principal héroe popular de su época. Su nombre es hoy conocido en todo el mundo; se llamaba Robin Hood. ¿Pero existió realmente Robin Hood? 

Algunos historiadores creen que los relatos del héroe están vinculados con el espíritu de los bosques, que forma parte de la mitología pagana. Robin era un nombre que los paganos daban generalmente a los seres sobrenaturales, y el color verde, que era el que distinguía la vestimenta de Robin es el color tradicional atribuido al espíritu del bosque. También está extendida la teoría según la cual Robin Hood era sencillamente uno de los personajes de las antiguas ceremonias del primer día de mayo, que a través de los años pasó a ser primero una leyenda y luego un presunto personaje histórico. La doncella Mariann, que comparte las aventuras del héroe, puede ser una derivación de la Reina de Mayo en esas mismas celebraciones paganas.

Sin embargo, las pruebas documentales indican que entre los siglos XIII y XIV, un hombre llamado Robin Hood vivió en Wakefield, en el condado de York; él puede haber sido el proscrito de la romántica leyenda. Robin Hood (cuyo nombre de bautismo era Roberto) nació alrededor de 1290; su padre, Adam Hood, era un guardabosque al servicio de John, conde de Warenne y lord del señorío de Wakefield. El apellido del guardabosque y de su hijo figura en los antiguos documentos de juzgado con distintas grafías: a veces aparece como Hod, otras como Hode o Hood. El 25 de enero de 1316, según indica un documento, la criada de Robin Hood aparece acusada de robar madera seca y ved (antiguo término inglés que designa a los árboles reservados para dar refugio y alimento a los ciervos) de un viejo robledal. Se la condenó a pagar una multa de dos peniques. En otros registros judiciales, de 1316, consta que Robin Hood y su esposa Matilde tuvieron que pagar una multa de dos chelines "por permitir que se construyera una casa de cinco habitaciones en una parcela vacía perteneciente al señor del condado".

En 1322, el amo del país de Robin era Thomas, conde de Lancaster. El conde convocó a sus súbditos a las armas para rebelarse contra el rey Eduardo II; los súbditos no tenían más opción que la de obedecer incondicionalmente. Robin se unió a las tropas del conde como arquero; la revuelta fue aplastada y Lancaster fue capturado, juzgado por traición y decapitado; sus propiedades fueron confiscadas por el rey y se proscribió a sus seguidores. Robin se ocultó en el bosque de Barnsdale, que en esa época cubría unos 48 kilómetros cuadrados y terminaba uniéndose al bosque de Sherwood, que ocupaba otros 40 kilómetros cuadrados en el condado de Nottingham. Los bosques estaban atravesados por la Gran Ruta del Norte, construida por los romanos; esa ruta proporcionaba pingües ganancias a los ladrones de caminos. En esta región nació la leyenda de Robin Hood.

Robin Hood

En una de las supuestas aventuras de Robin Hood a lo largo de la Gran Ruta, el papel de antagonista corresponde al arrogante obispo de Nereford. que viajaba hacia York cuando vio al cabecilla proscrito y a algunos de sus hombres a punto de asar un venado para la cena. Tomándolos por campesinos y enfurecido por su flagrante violación de las leyes del bosque, el obispo los increpó. Los proscritos le contestaron con toda calma que no los molestase. porque estaban a punto de cenar. Entonces el obispo de Nereford ordenó a los guardias de su escolta que apresaran a Robin Hood y los suyos. Los proscritos rogaron clemencia, pero el clérigo juró que no la habría para ellos. Fue en ese momento cuando Robin hizo sonar su cuerno y, en un abrir y cerrar de ojos, el desdichado obispo se vio rodeado por arqueros; el episodio ocurrió en el prado de Lincoln. Los proscritos tomaron prisionero al dignatario y a sus guardias y pidieron por ellos un rescate. Mientras permaneció cautivo, el obispo fue obligado a bailar la jiga alrededor de un gran roble; el árbol ya no existe, pero el sitio donde se levantaba es conocido hoy como la Raíz del Árbol del Obispo. En Barnsdale y Sherwood hay otros robles vinculados a Robin Hood y su banda: del llamado Árbol Central, a mitad de camino entre Thoresby y Welbeck, se dice que constituía el punto desde el cual surgía la red de caminos secretos de Robin Hood, que se extendía por todo el bosque. Pero el árbol más famoso es el Roble Mayor, en Birkland. Se afirma que tiene 1000 años y es por lo tanto anterior a la conquista de Gran Bretaña por los normandos; tiene un diámetro de 9 metros.

Entre las anécdotas que se han transmitido a lo largo de los siglos acerca de la valentía de Robin Hood, figura la visita que Robin, acompañado de su íntimo amigo Pequeño John, hizo a la abadía de Abbey. El abad les pidió a ambos que mostraran su pericia con el arco; Robin y Pequeño John dispararon desde el tejado del monasterio y las flechas cayeron. una frente a la otra, a ambos lados de una calle de Whitby Lathes, a más de un kilómetro y medio del monasterio. El abad hizo erigir pilares de piedra en los sitios donde se clavaron las flechas: estos pilares sobrevivieron hasta fines del siglo XVIII. Los campos donde cayeron las flechas fueron llamados desde entonces Cercado de Robin Hood y Cercado de Pequeño John.

Pequeño John, segundo de Robin, recibió su irónico apodo a causa de su gran estatura. Se afirma que murió en Hathersage, en el condado de Derby; la tumba en que yacía fue abierta en 1784 y en ella se encontraron los huesos de un hombre excepcionalmente alto. Robin y sus hombres se hicieron célebres, entre otras razones, porque desplegaron una actividad incesante en un territorio muy amplio. La bahía de Robin Hood. que dista muchos kilómetros de las costas del condado de York, fue bautizada así en recuerdo de él, cuya banda tenía fondeadas allí numerosas barcas, que utilizaba para pescar y, eventualmente, para huir de las autoridades. Durante uno de sus viajes, Robin visitó la iglesia de St. Mary, en Nottingham: una monja de la congregación lo reconoció y dio aviso al sheriff. Robin echó mano a su espada y. antes de ser capturado, mató a 12 soldados. No pudo ser llevado a juicio porque Pequeño John, al frente de un numeroso grupo de proscritos, cayó sobre Nottingham y rescató a su jefe; de paso, buscaron a la monja y le dieron muerte. 

Pero lo que transformó a Robin Hood en un héroe popular fue su defensa de los desamparados. Se apoderó de las riquezas de los poderosos y las distribuyó entre los pobres; además, al burlarse de las impopulares autoridades de esa época, se ganó el apoyo de los campesinos oprimidos. Uno de los más célebres relatos surgidos de los robledales de Sherwood, es la leyenda sobre el encuentro de Robin Hood con el rey Eduardo II. Narra que el rey, al saber que el número de ciervos reales de Wherwood disminuía debido al apetito de Robin Hood y su banda, decidió limpiar de proscritos el bosque. El rey y sus caballeros se disfrazaron de monjes y se internaron a caballo en el bosque. Cuando encontraron a Robin Hood y a parte de su banda, éstos les exigieron dinero; el rey les dio 40 libras y afirmó que eso era todo lo que tenía. Robin tomó entonces 20 libras para distribuir entre sus hombres y devolvió las otras 20 al rey. En ese momento, Eduardo II mostró a Robin el sello real y comunicó al proscrito que el rey quería verlo en Nottingham; Robin pidió a sus hombres que se arrodillaran ante el sello real y juraran fidelidad al rey. Más tarde, la banda invitó a los "monjes" a comer: la comida consistió en venado real a la brasa. Poco después Eduardo 11 reveló a todos su identidad y perdonó a los proscritos, con la condición de que se instalaran en la corte y se pusieran a su servicio. La leyenda aparece en A Lytell Geste of Robyn Hood, un libro publicado en 1459. Puede que todo esto no sea nada más que una leyenda; pero el rey estuvo realmente en Nottingham en noviembre de 1323, y el relato de su encuentro con Robin Hood es coherente con lo que se sabe de su personalidad. Además, el nombre de Robin Hood aparece meses después, en 1324, en los registros de la casa de Eduardo II. Allí figuran constancias de los salarios que se pagaron a Robin hasta noviembre de ese mismo año. A partir de esa fecha, el nombre de Robin desaparece de los documentos oficiales para  sumergirse nuevamente en el folklore.

Es posible que, después de disfrutar durante tanto tiempo de la libertad en el bosque, Robin fuera incapaz de ponerse al servicio de alguien, ni siquiera de su rey. Las aventuras de Robin Hood en los bosques continuaron hasta cerca de 1346; se dice que murió en ese año, en el monasterio de Kirklees. Parece que la madre superiora aceleró la muerte de Robin cuando éste le pidió que pusiera fin a los dolores que padecía: la religiosa —se dice— practicó a Robin una sangría tan prolongada que ya no pudo recuperarse. La historia termina cuando Robin Hood consigue hacer sonar por última vez su cuerno de caza, aportado por su fiel compañero, Pequeño John. Antes de morir, Robin disparó una flecha desde la ventana de su habitación, en dirección al bosque, y pidió que lo enterraran en el sitio donde la flecha hubiese caído. Aún hoy es posible ver el sitio que Robin eligió como tumba. La de Robin Hood es una historia romántica, que se ha mantenido viva y ha sido narrada y vuelta a narrar durante 600 años. Pero si se trata de un mito o de una historia real, de un hecho histórico o de una leyenda, es algo que permanece en el misterio. 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Please enable / Bitte aktiviere JavaScript!
Veuillez activer / Por favor activa el Javascript!